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Los efectos de la “ludopatía” o adicción a las apuestas
pueden ser catastróficos – no solo para los adictos en
lo individual, sino también para aquellos alrededor de
ellos. Sin embargo, aunque el camino a la recuperación
no es uno de los más fáciles, es muy recompensante.
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Daños Financieros
Daños Familiares
Daños a la Salud
Daños Laborales
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Todo lo que necesitas para romper con los ciclos de
comportamiento negativo, esta dentro de ti.
– Anónimo
La Asociación Americana de Psiquiatría reconoce a las apuestas compulsivas como un
desorden psiquiátrico de control de impulso. Adictos sin tratamiento frecuentemente no
pueden resistir realizar ciertas acciones, aun cuando estas acciones son potencialmente
dañinas.
La enfermedad es progresiva, empezando usualmente el apostar como una actividad
recreacional divertida. Con el tiempo, sin embargo, los apostadores con problemas
gradualmente pierden el control sobre sus impulsos y pasan más y más tiempo fomentando
sus hábitos, aunque sus pérdidas se incrementen. Eventualmente el apostar consume sus
vidas y ellos no pueden vivir sin ellas.
Si tienes algún ser querido con problemas de apuestas, revisa los consejos de Money School
sobre cómo reducir los daños del apostar.
Si bien con el tiempo, la situación financiera de un apostador tendrá sus altibajos, espera a
ver el incremento de dificultades financieras.
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Incremento de deudas
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”Sobre cargo” de tarjetas de crédito
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Recibos de servicios vencidos podrían resultar en el corte de estos servicios
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Préstamos de familiares y amigos
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Empeño de valores familiares o personales
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Expedición de cheques sin fondos
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Embargo y venta forzada de su casa
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Bancarrota
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Más del 60 por ciento de los apostadores compulsivos cometen crímenes para financiar sus
hábitos. Esto puede incluir evasión de impuestos, falsificación de cheques, robo de tarjetas de
crédito, aplicaciones de préstamo fraudulentas, fraudes de seguros, robo, desfalco, compra de
bienes robados, apuestas ilegales, incendios premeditados e incluso robo a mano armada.
Ya que los adictos pasan más tiempo apostando o pensando cómo apostar, una vida familiar
normal es difícil de mantener.
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Usualmente las familias tienen más discusiones acerca del dinero y se ven asediados por
cobradores de recibos.
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Apostadores con problemas pudieran perderse actividades familiares, incluyendo comidas,
cumpleaños y otros eventos importantes.
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Los llamados ”niños de casino” algunas veces son dejados en automóviles afuera de lugares
de apuestas, mientras uno de los padres apuesta.
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Los adictos son más propensos a abusar de sus parejas e hijos – verbal, mental y
físicamente.
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Apostadores compulsivos provocan más seguido violencia reactiva en sus parejas.
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Los hijos de apostadores adictos, típicamente obtienen bajas calificaciones, ocupan los
niveles más altos de abuso de sustancias e intentos de suicidio más frecuentes.
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La mitad de los hijos de los apostadores adictos, se convertirán ellos mismos en adictos a las apuestas.
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Adictos con problemas son más propensos a divorciarse o separarse.
El apostar también se cobra en la salud emocional, física y espiritual del adicto.
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La autoestima decrece, tanto como sus pérdidas incrementan.
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Apostadores con problemas sufren de más estrés, ansiedad, mal humor, déficit de atención,
hiperactividad, desordenes obsesivo – compulsivos y depresión clínica incontrolable.
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Están en creciente riesgo de experimentar crisis emocionales y desmoralización.
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Algunos problemas físicos incluyen tensión muscular, fatiga, enfermedades estomacales,
insomnio, ulceras, colitis, alta presión arterial, enfermedades del corazón, migraña y
problemas de la piel.
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Apostadores compulsivos son más propensos a consumir alcohol, cigarro u otras drogas
para lidiar con la ansiedad o la depresión.
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Cerca del 80 por ciento de los apostadores compulsivos consideran seriamente el suicidio y 15 por ciento lo intenta.
Los apostadores con problemas encuentran difícil desarrollar bien su trabajo.
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Apostadores compulsivos se presentan tarde a trabajar por un total de 5 horas al mes en promedio.
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Un 14 por ciento de los apostadores compulsivos faltan a trabajar por ir a apostar.
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Son más propensos a salirse del trabajo por enfermedad.
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Los adictos, usualmente experimentan una disminución de productividad, ya que seguido
sueñan despiertos acerca de las apuestas o usan el Internet para apostar.
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Ellos son más propensos a pedir a sus patrones pagos por adelantado, pedir dinero prestado
de sus compañeros de trabajo, robar dinero del trabajo y desfalcar.
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Cerca del 36 por ciento de los apostadores compulsivos pierden sus empleos debido a sus adicciones.
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